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A la medida del Piojo

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Se parece mucho este América a Miguel Herrera, sobre todo al Piojo que jugaba allá por inicios de los 90. Son las Águilas mucho más impulso que técnica, mucho más destello que estrategia. Tal como era Herrera en sus inicios de delantero en el cuadro lagunero, un ‘guerrero’ que peleaba cualquier pelota en el área aún cuando el juego mismo no lo requiriera.

Fue otro Miguel, en este caso Mejía Barón, el que asestó uno de los golpes más doloroso en la carrera futbolística del Piojo. Lo dejó fuera del Mundial, ese para el que el colorado lateral se había preparado tanto. De frente a las cámaras las razones que el ‘Doctor’ esgrimió tenían que ver con los desplantes de indisciplina del jugador, pero puertas para adentro se sabía que a Mejía Barón no le gustaba el ímpetu desbordado que Herrera demostraba al jugar; “muchas ganas, poco caso” llegó a decir el técnico. Cuentan que, lejos del Giants Stadium, cuando a la Selección se le acababan las piernas ante Bulgaria, el chaparrón lateral sonreía, convencido de que su interminable fuelle había hecho falta.

No desprecia Herrera la estrategia, pero es un convencido de que los jugadores tienen que estar mental y físicamente preparados para tomar decisiones por sí mismos, más que ejecutar instrucciones precisas de manera robótica. Hay episodios que le han reafirmado esta obsesión, como aquella final en la que su Atlante cabalgaba por el Tecnológico mientras unos `derretidos´ regios se derrumbaban en el campo, o recientemente, aquella descomunal actuación de su América para remontar un marcador con 10 hombres ante Cruz Azul.

No es ni será este un América que brille por sus movimientos técnicos o sus jugadas elaboradas, pese que en algunos momentos del sábado pasado existieron. No veremos un ballet. Lo que nos espera en las próximas semanas, que dicho sea de paso, es cuando se deben analizar a los entrenadores en el futbol mexicano, es un conjunto capaz de trabajar en la marca permanentemente, con dobles coberturas por todo el ancho del campo, moviéndose en bloque una y otra vez hacia el frente. Veremos un equipo.

Basta por saber si la apuesta por el futbol de mazo y cincel es suficiente para lograr el título o al final acabamos echando en falta una dosis de táctica que hasta ahora no aparece en el equipo. ¡Ah! Y en medio de esta dicotomía entre la pierna y el pizarrón, nos queda un jugador capaz de lograr equilibrar a todos; Diego Lainez ¿Le entregará Miguel Herrera el comando del equipo al chico de 18 años? Todo está por verse en Coapa.

Por: Federico Martínez

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